Con la neuroarquitectura buscamos diseñar espacios que estimulen positivamente en nuestro día a día.
A través de la comprensión de cómo nuestro cerebro responde a los estímulos del entorno, podemos crear ambientes que evoquen calma, energía, concentración o cualquier otra emoción.
La luz natural, los materiales, las formas y la apertura espacial son herramientas que utilizamos para moldear estas experiencias.